En un mundo en el que las relaciones humanas son más frágiles que la más infinitesimal burbuja, siento que la gente se pierde entre conexiones. Irónicamente, a diferencia de los tiempos de antaño, los medios de comunicación que nos prometieron mantenernos más cerca realmente nos alejan ahora más que nunca. Claro está, admito que son completamente útiles a la hora de mantener un contacto con alguien en otra ciudad, en otro país, en otro continente siquiera; mas mi punto está en cómo los medios de comunicación se han vuelto un sustituto para el tacto humano, para la plática frente a frente, las miradas a los ojos y los más sutiles contactos.
Hoy en día, la gente tiende a relacionarse más por MSN y Twitter, Facebook y MySpace, que frente a frente. Se me hace un tanto triste cómo la gente, aún estando en la misma ciudad, a meros minutos unos de otros, terminan enfrascados en la miríada de electrones circulantes que llamamos internet, intercambiando información trivial e insustancial con gente que, por una u otra razón, no se pueden dar el lujo de encontrar o visitar. Maravilloso futuro que nos hemos construido.
Y aún así, me enorgullezco de no volverme una abeja, perdida entre la intercomunicación banal de la sociedad. Todavía pienso, todavía cuestiono, y, para mi siempre creciente asombro, todavía invento. En los últimos días he estado leyendo un fantástico libro, que me puso a pensar en algo que, aunque no se menciona en la trama y tampoco se puede leer entre líneas, siento que fue evocado por un par de tratamientos que propone.
Mi idea radica alrededor de la noción de pregunta y respuesta. Las preguntas, podríamos tomarlas como entes vivos, que se desenvuelven en tres dimensiones. Los considero entes vivos tridimensionales debido a que se esparcen en todas las direcciones. Una pregunta no se define por sí misma, sino por la búsqueda que provoca, que construye y manipula. Tiendo a pensar en las preguntas como planetas. Es algo así como un artículo que una vez leí sobre la ridiculez que es Google. Pones un parámetro de búsqueda, y te regresa miles de millones de resultados, el equivalente a que te dijera algo así como “Pues… encontramos lo que buscabas, está en alguna parte del Sistema Solar J”.
Claro que es más complicado que eso , y lo sé, además de que también puede sobre simplificarse. No dudo que la gente que busca las cosas las encuentra, y siempre se pueden mejorar los parámetros por medio de iteración. Mas mi punto con todo esto es que la búsqueda de una respuesta es como luz que se desprende de una bombilla. La pregunta, en ese momento un ente puntual, unidimensional, se vuelve tridimensional al ser enunciada, pues al no tener respuesta, entra en una zona de probabilidad, en la cual todas y cada una de las posibles respuestas son verídicas. Luego ,claro está, se descarta lo ridículo, lo estúpido, lo implausible, etc, y esa esfera que sale en todas direcciones posibles se vuelve rota. Aunque las respuestas en sí no desaparecen, ¿entonces qué nos queda? Mi manera de imaginarlo son continentes de realidad entre mares de irrealidad. La realidad la representan las respuestas correctas, mientras que la irrealidad la representan las incorrectas. Siguen ahí, porque las respuestas incorrectas no desaparecen, todavía existen.
¿Y las respuestas?
Bueno pues, para mí, las respuestas son unidimensionales, puntuales. Son el punto más alto de la pregunta, su epítome, su conclusión. Están ahí, en el espacio tridimensional, cohesivas entre sí pero completamente celulares. Son estáticas, no dinámicas; no se pueden mover porque eso significaría una respuesta diferente. Simplemente están ahí, suspendidas. Y ahí es donde reside el problema: ¿qué las conecta? Mencioné anteriormente que hay una búsqueda de por medio, mas la búsqueda es en sí una conexión que nosotros hacemos, que, hasta donde llega mi imaginación, es incorpórea. Sé que no tiene mucho sentido en papel pero para mí lo tiene en el plano racional.
Nuestro Universo, quiero pensar, es lógico y calculador; determinista y decisivo: si las preguntas cuentan con tres dimensiones, y las respuestas tienen solamente una, ¿entonces qué concepto tiene dos dimensiones que no se englobe como pregunta o respuesta?
1 comentarios:
El plano que conecta la pregunta con la respuesta
Publicar un comentario