domingo, enero 06, 2008

Letargo.

Y una vez más se encuentra frente al árbol de los recuerdos, un enorme sauce llorón del cual cuelgan los mementos de incontables generaciones detrás de él.
Un suspiro seguido de un aletargado gruñido son señales de su grandiosa ansiedad, y sin embargo, mantiene templanza al observar con detenimieno el vaivén del majestuoso árbol.
Primigenio en su despertar, comienza a circularlo, plasmando libremente con su gis la línea que servirá de guía para la secuencia final.
Paso a paso, se permite detenerse un par de veces, en efímeros intentos de manifestar su albedrío, sin lograr cosa alguna.
Una lágrima recorriendo su mejilla, pone en movimiento su hacha, mientras las esquirlas de madera le bañan el rostro con las memorias de una vida que jamás volverá a ser.
Y él lo siente, pero no puede aliviar su propio dolor.

2 comentarios:

Aralóm dijo...

Realmente me conmovió. La metáfora de cortar el árbol es aguda como un cuchillo. El penúltimo párrafo es una obra maestra.

Moi Lolita dijo...

trop jolie! sa m'a fait penser beaucoup sur la melancolie de ma propre vie...