He aquí un requiem que escribo a todas esas almas que...
A todos ustedes, con quienes no brindaré.
A todos ustedes, con quienes no reiré.
A todos ustedes, con quienes no creceré, con quienes nunca platicaré, a quienes no ayudaré a trascender ni me enseñarán verdades ocultas en el cotidiano.
Todas aquellas vidas que no tocaré.
Todas aquellas vidas que pasaré por alto.
Todas aquellas vidas que no conoceré.
Todas aquellas vidas que nunca veré desarrollarse, que no me enorgulleceré de sus decisiones, las cuales serán grandes o pequeñas.
Perdón por no estar ahí.
Perdón por no tener el potencial requerido.
Perdón por ignorar su existencia.
Perdón por no coalescer, por no tertuliar, por no liberarlos y liberarlas y liberarme en el proceso.
Lo siento en verdad, y cada día me duele más esa realidad.
Emilio (23c0n).
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2 comentarios:
Me recuerda que prácticamente no conozco a nadie...
Efectivamente, conocemos muy pocas personas en este mundo, por eso a quienes conocemos debemos darles lo mejor de nosotros; aunque en ocasiones parezca que todo lo que hacemos pasa inadvertido por lo menos siempre hay alguien a quien le interesa. Muy buen escrito, saludos.
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