Una vez más me encuentro frente a mi computadora, moviendo rápidamente mis dedos sobre las teclas para vaciar mis pensamientos en forma de prosa. Aún y cuando no tengo un tema completamente definido para esta entrada, me gustaría comentar sobre algunos aspectos que encuentro fascinantes por su misma naturaleza, cosas que me han llamado la atención los últimos días si no es que semanas y que siento son suficiente razón y motivo para escribir en este espacio.
El primero es el amor. Yo sé que nunca dejo de hablar de eso pero como ya saben todos los que han leído La Comuna desde el principio me obsesiono fácilmente con las cosas que no comprendo, y más aún cuando son nimiedades intangibles que por definición no pueden ser comprendidas. Mi idea se basa en una experiencia de hace un par de días, cuando regresé de Playa del Carmen.
Estaba afuera de la Farmacia Guadalajara que está a la vuelta de mi hogar, y mientras esperaba en el automóvil vi entrar a una pareja. Sea lo que sea que hayan comprado (porque no es relevante en este relato), ver a esa pareja me deprimió un poco. Mas no fue una tristeza arraigada en la idea de ver a un tipo más con una novia linda, sino que era más profundo que eso. Lo que estaba presenciando era, sin lugar a dudas para mí, la más bonita relación que he atestiguado en mi vida.
Esa pareja exhudaba amor, simplemente lo irradiaba de una manera que para mí era sin más ni menos hipnotizante. Y fue increíble como simplemente verlos ahí, riendo y sin poder despegarse por un instante, como si se complementaran no nadamás emocionalmente, sino físicamente e incluso psicológicamente, me hizo sentir tan vacío y al mismo tiempo lleno de vida. Curioso en verdad, y sé que estoy dramatizando de forma casi absoluta una tontería, pero rara vez me sucede que una cosa tan insignificante como una pareja abrazada me ponga en trance.
Y me puso a pensar un poco, no tanto sobre sí sino sobre todos. ¿Por qué? Pues simplemente porque es la primera ves que presencié un amor verdadero, o lo que parecía serlo. No nadamás me comunicaron su relación por medio de caricias, besos y abrazos, sino que pude sentir más allá de los sentidos, pensar más allá de los pensamientos, un lazo cuya descripción, por más ridícula que suene solamente me parece mística entre los dos. Una conexión que emanaba de niveles que no consideraba posibles, como cuando un ciego puede sentir sus entornos o una madre sabe cuando su hijo está en problemas, en ese mismo "canal", o "frecuencia", por llamarle de alguna manera, en la que los llamados "sextos sentidos" se desarrollan y comunican.
Y, regresando al punto, me puso a pensar, porque es la primera vez que observo sinceridad en una relación. Mas no me refiero a la sinceridad que brota del no decir mentiras, o que despega del mantenerse abiertos unos con otros, sino una sinceridad que rompió el campo de terror absoluto que ya he mencionado antes en otros escritos, es decir, la barrera que nos separa como personas, que nos mantiene individuales y que yo supuse irrompible hasta ahora.
Por lo tanto, solamente me queda pensar, o más bien, tener la esperanza de que no sea la única pareja sincera en existencia en el Universo, o al menos en el plano de humanidad. Ya que, si lo es así... ¿qué nos queda?
Lo cual, con costuras tan finas que no pueden observarse a simple vista, me lleva al siguiente punto. ¿Y qué sucede con la individualidad? ¿Cómo es posible que aquellos dos individuos (y aún no abuso de esa palabra) hayan tenido la suerte de encontrarse, complementarse y coalescer en una sola persona, en sentido más figurado que el círculo, triángulo y cuadrado?
Para serles honesto, no tengo la menor idea, pero está muy ligado con la probabilística naturaleza del mundo que nos rodea. Al igual que son muy pocos (y muy deprimidos) los inteligentes en el mundo, y también son muy pocos los artistas de verdad, que pueden definir rápidamente un sentimiento en imágenes, y así comunicar una idea o una miríada de sensaciones, creo que las personas que llegan a tener una relación tan profunda están contadas.
Y es triste en verdad, porque eso significa que aunque muchos de nosotros vayamos a tener más relaciones en el futuro, el campo de terror absoluto no se romperá, o siquiera se hará a un lado, y aunque tengamos la vaga noción, errónea tal vez pero aún así presente, de que nos complementamos con alguien más, probablemente estaremos equivocados.
Ahora, el punto de esto es la realización de esa separación tan mundana y elegante al mismo tiempo, y como siempre, el conocimiento nos aleja perpetuamente de la felicidad. Ya antes había dicho que no es en la ignorancia donde radica la felicidad, pues hay números de 6 dígitos de gente que es ignorante, y que aún así es infeliz, y que creo que la verdadera felicidad radica no en la ignorancia, sino en la incapacidad de aprender. Lados malos y lados buenos, el malo siempre es más grande, más pesado, y más inminente.
Sin embargo, la noción de haber visto a una pareja de verdad no me deprimirá, pues orgulloso como soy trataré de mantener una relación que sea tan recíproca y profunda, que el lazo cósmico se desarrollará. Aquí no votaré por la ignorancia o más bien, la negligencia de ese momento en el que presencié algo tan hermoso y misterioso, sino al contrario. El próximo paso evolutivo podría estar a la vuelta de la esquina, y como ya lo saben yo no creo en evolución física como lo próximo al ser humano, sino en evolución psicológica. El campo de terror absoluto podría estar rompiéndose en este mismo instante.
Quién sabe, probablemente la suerte esté de nuestro lado.
Emilio (23c0n).
Una playlist que me inspiró mientras escribía esto. Altamente recomendable. Nótese que toda la música queda con lo escrito, pero salió aleatoriamente de mi reproductor. No por eso es menos válida, sino al contrario.
Mostly Autumn - Never The Rainbow
Spock's Beard - Looking For Answers
Aghora - Existence
Starsailor - Restless Heart
Lacrimas Profundere - Amber Girl
Moonspell - Crystal Gazing
Caifanes - Quisiera Ser Alcohol
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3 comentarios:
No se puede ser experto unicamente con teoriia, tambien hay que hacer algo de practica.
La igonoracia no es buena ni mala, es inevitable. Como es bien sabido, combatir la ignorancia sólo la hace más grande, y si no le haces caso... pues no pasa nada...
Ya se me olvido lo que iba a escribir
Saludos
Cuando pienso en esas cosas, el universo parece aún más misterioso, y la vida más interesante...
¿Tiene sentido desear lo desconocido? Es una razón más, creo.
te había firmado algo bien pero se borró hehe
que chafa
pero bueno man me gustó tu blog, lo checaré de vez en cuando.
ahi te espero en el mio
hihihi
sobreees
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