lunes, diciembre 18, 2006

¿Fallas?

Muy bien, aparentemente tenemos un nuevo admirador anónimo, cosa que no sucedía desde el año pasado. Honestamente, no tengo la menor idea de quién sea, o del por qué de que diga lo que dice, y para ser sinceros no debería importarme, porque si fuera alguien que realmente tuviera problemas conmigo, entonces me confrontaría.

Así que, anónimo, o anónima, porque no podemos dejar a un lado que seas mujer (explicaría un par de cosas), me gustaría saber quién eres, y por qué traes problemas conmigo. Estoy seguro que sea lo que sea, es un malentendido, o algo que hice sin pensar, probablemente, pues eso ha pasado bastante últimamente.

Tu turno...

Emilio (23c0n).

La Zorra

Quisiera aprovechar el hecho de que no he escrito nada últimamente para compartir con todos
los ávidos lectores de este espacio parte de una conversación que acabo de tener que me
cautivó y por razones desconocidas activó, por el más ínfimo instante, esa parte en mí tan
olvidada que es la que normalmente se apodera para hablar por este medio.

Como muchos de ustedes ya saben, y si no lo hacen les informo de antemano, soy un gran
fanático y orgulloso lector de Khalil Gibrán, y parte de lo que compartiré con ustedes, si
no es que todo, gira alrededor de uno de sus cuentos, el cual yo parafraseé en aras de
probar mi argumento, pero que al final les pondré íntegro.

Sin más por ahora, aquí tienen... disfruten.

Hace mucho tiempo, en una tierra muy lejana, vivía, en medio del desierto, una pequeña
zorra (el animal, no la denominación). Un día, la zorra se despertó, y con el Sol en alba
(vaya, apenas saliendo del horizonte, para los no tan letrados), volteó a ver su sombrea, y
se dijo: "Caramba, necesitaré comer un camello para el desayuno".

Acto seguido, comenzó a deambular por el desierto, buscando un camello inexistente, hasta
que dio el mediodía. Volviendo a ver su sombra, reflexionó y se dijo: "No... creo que me
conformaré con un ratón".

La moraleja es que hay veces que nos creamos necesidades debido a nuestra muy errónea
concepción de que debemos hacer lo que somos buenos haciendo, en vez de lo que realmente
nos gusta. Asímismo, nos creamos necesidades inexistentes de hacer cosas y tratar de
alcanzar metas que ulteriormente son ridículas. Al alba, la sombra de la zorra era enorme,
y por esto pensó que requería una cantidad monumental de comida para satisfacerse... al
mediodía, su sombra estaba concentrada debajo de ella, revelando su verdadero tamaño, por
lo que se conformó con lo que realmente necesitaba.

Esto es totalmente equiparable a que pensemos que requerimos el reconocimiento del mundo
entero por nuestros logros, cuando realmente no nos importa el mundo, sino las personas que
queremos y con las que convivimos...

El tamaño de la zorra nunca cambió, lo que cambió fue su percepción de sí misma, y eso
mismo pasa con todos nosotros: el ambiente nos alimenta el ego y nos provoca pedir más de
lo que realmente necesitamos... no lo sé... es un pensamiento interesante...

Ahora, la versión inédita, del propio Gibrán:

"Una zorra que miraba su sombra al amanecer se dijo: 'Hoy me comeré un camello para almorzar.Se pasó toda la mañana buscando camellos. Cuando llegó el mediodía, miró otra vez su sombra y se dijo: 'Está bien, me conformaré con un ratón'"

Un pensamiento interesante en verdad...

Emilio (23c0n).